Lamentables sucesos los del pasado 17 y 18 de agosto en Barcelona y Cambrils, sin palabras, solo una inmensa tristeza, tristeza por los afectados, tristeza por la existencia de personas capaces de hacer algo asÃ, personas con el corazón y el alma tan corrompida que han perdido la humanidad. Tristeza por las personas (pocas, pero las hay) que se han alegrado de lo ocurrido, y lástima por ellos porque hay que tener mucho rencor y dolor en el corazón para que algo asà no te haga reaccionar, dejar de lado las diferencias y abrir los ojos, abrirlos para ver que en realidad todos estamos unidos y que no hay separación, independientemente de tus creencias, lengua, religión, color de pelo, altura, y demás aspectos circunstanciales, diferencias aparentes que esconden una misma esencia, AMOR, todos estamos hechos de la misma materia, todos somos SERES HUMANOS.
Cuando cosas terribles como esta pasan intento ver qué de bueno se puede sacar, dentro de toda la tragedia y el dolor siempre hay una chispa de luz. En este caso concreto me enorgullece haber visto como la población barcelonesa se ha entregado incondicionalmente ofreciendo su ayuda, sin preguntas, sin prejuicios, sin pensarlo dos veces, hacÃa falta y ahà hemos estado.  Los bancos de sangre llenos, taxistas llevando a gente de forma gratuita, hoteleros ofreciendo sitio desinteresadamente, la huelga del aeropuerto interrumpida para poder ofrecer todos los servicios, personal sanitario y policÃas volviendo de vacaciones para poder atender a todos los afectados, sinceramente me enorgullece. Y es que es en momentos asà cuando uno puede ver como somos de verdad, es en situaciones lÃmite donde nos quitamos los personajes, las máscaras y sencillamente somos personas, creo que ya va siendo hora de no necesitar que pasen desgracias de este calibre para ofrecer lo mejor de cada uno a la humanidad, creo que ya va siendo hora de hacerlo de forma natural, y no accidental, mostrarnos humildes, amorosos, respetarnos, dejar las diferencias como meras circunstancias sin darles tanta trascendencia, y dejar de definirnos a través de ellas y empezar a hacerlo por nuestras semejanzas.
¿Qué sucede cuando ocurre un evento de estas caracterÃsticas? Cuando se da un ataque terrorista, lo primero que suele pasar por la cabeza es esa sensación de inseguridad, de vulnerabilidad, de no estar a salvo, de que en cualquier momento podemos ser heridos, entramos en el miedo, con el sufrimiento de semejantes inocentes empatizamos y sentimos dolor, la brutalidad y frialdad de los terroristas nos genera odio y rencor, en definitiva tenemos sentimientos negativos. Sentirnos asà hace que nuestro cerebro genere una quÃmica que nos afecta debilitando nuestro sistema inmune y si mantenemos esos sentimientos en el tiempo hace que nuestras conexiones sinápticas cambien, lo que quiere decir que modifica nuestro pensamiento, entramos en estado de stress, de alerta que nos hace ver el mundo diferente y tomar decisiones basadas en el miedo, nos sentimos separados del resto, dejamos de confiar y la solidaridad, la amabilidad y la compasión quedan en un segundo o tercer plano, este es el estado en que se encuentran los terroristas capaces de hacer algo asÃ, se sienten de alguna manera excluidos, separados de la sociedad, sus actos lo reflejan, no dejemos que nos invada su enfermedad, ¿hacia donde creemos que nos lleva esa forma de vivir? a la soledad y el sufrimiento. Obviamente que el dolor está y hay que sentirlo y liberarlo pero no agarrarnos a él. Éste es el peligro de estas vivencias, que acabemos agarrados al dolor largo tiempo, haciéndonos creer que el mundo es un lugar hostil, donde no podemos confiar, porque no es verdad, esa es solo una posibilidad, puede pasar, claro, pero no es que siempre sea asÃ, y eso es lo que hay que entender para no quedarnos en el sufrimiento.
Ante este tipo de situaciones traumáticas la actitud tomada dependerá de cada persona, básicamente podemos optar por dos: entrar en el dolor y quedarnos en ese sentimiento de rechazo, odio y venganza hacia los asesinos, algo que no va a hacer ni que te sientas mejor ni que se deshaga lo sucedido. U optar por la calma y tratar de transformar esos sentimientos negativos para que no nos hagan daño, centrándonos en lo que podemos hacer para paliar el daño y salir de la situación, que nos sirvan para crecer y evolucionar y darnos cuenta de qué es lo verdaderamente importante en nuestras vidas, cuidarlo y disfrutarlo.
Barcelona ha sido un ejemplo de fortaleza, de integridad y solidaridad. QuerÃan infundirnos miedo y no lo han conseguido, no solo nos hemos volcado de pleno ayudando en lo que se podÃa sino que hemos salido a la calle de nuevo con la cabeza bien alta, bien dignos, demostrando que no tenemos miedo. Hemos mirado hacia adelante sin dejarnos intimidar, y eso dice mucho de las gentes de un lugar. Ahora solo queda esperar que después de esto sigamos firmes, centrados en la unicidad, intentando no caer en lo mismo que ellos a nuestra manera, discriminando a los que no tienen nada que ver por nuestra ignorancia y prejuicios; sino combatiendo el odio de estas personas con amor, creando el mundo en el que queremos vivir, desde nuestro entorno, sencillamente respetándonos, apoyándonos, dejándonos ser y transmitiendo PAZ. Hoy en dÃa existen ya estudios cientÃficos que confirman los efectos de nuestros pensamientos la sociedad, estudios con meditaciones masivas donde personas se juntan para un mismo fin:
http://www.worldpeacegroup.org/washington_crime_study.htmlÂ
Asà que utilicemos la herramienta que más a nuestro alcance está, mantengamos pensamientos de paz, unidad y amor. Hagámonos responsables de nuestra vida y empecemos a actuar.

