Últimamente observo como cada vez más personas sufren de ansiedad, trastornos del sueño, insatisfacción personal,… y me pregunto si tendrá algo que ver el tipo de vida que llevamos, y es que es verdad que la sociedad en la que vivimos está enfocada únicamente a producir y producir, se han establecido un valores donde se ensalza por encima de todo la productividad, perece que una persona será más feliz cuanto más cosas haga y consiga, y ahora te pregunto, ¿tú que crees?, ¿qué sientes al respecto?, ¿te lo has planteado? Haz memoria y recuerda los momentos en los que te has sentido realmente plenx, relajadx, confiadx y satisfechx con tu vida, ¿realmente dependÃa de lo que tenÃas? ¿qué estabas haciendo en ese momento? Se han hecho muchos estudios sobre lo que le hace a un ser humano sentirse feliz, no voy a entrar en este tema hoy, voy a centrarme solo en un aspecto importante para el bienestar de las personas, el equilibrio entre la actividad y el descanso.
Es bastante habitual la sensación de no llegar a todo, de que nos falta tiempo, como no va a ser asà si continuamente se nos exige hacer algo? trabajar, formarse, cuidar la casa, la familia, los hobbys, las aficiones, los amigos, el ocio,… parece que si paras no te quedará tiempo para todo, por lo que hay personas que empezarán a priorizar la rapidez a la calidad, de los alimentos por ejemplo, empezarán a reducir tiempo en actividades «no productivas», como el cuidado personal, acabando como maratonianos corriendo de un lado a otro. Si entramos en esa espiral inevitablemente acabamos sintiéndonos agotados, sin energÃa y muchas veces de mal humor, poco a poco entramos en esa inercia de hacer, hacer y hacer que hace que nuestro cerebro no solo entre en estado de alerta constante, sino que empiece a anclar ciertos hábitos sin cuestionarse ya si es lo mejor, el cuerpo también entra en un estado de tensión permanente para poder satisfacer dicha demanda. Tanto el estrés mental como la tensión muscular afectan directamente a la respiración, que se va haciendo cada vez más superficial y rápida, enviando menos oxÃgeno a nuestras células, a nuestro cerebro! una célula mal oxigenada se envejece, un cerebro mal oxigenado también, y además se vuelve menos eficiente.
Además se nos ha inculcado desde pequeños la cultura del esfuerzo, parece que si no sufres no lo estás haciendo bien, no estás haciendo lo suficiente, asà que esta creencia inconsciente aun ancla más este hábito, en el fondo mucho sienten «bueno, es que la vida es asû.
Pues bajo mi punto de vista no es asÃ, mejor dijo, no tiene porqué serlo. A veces hay plantearse si es necesario que haga todas esas cosas o se pueden delegar compartir algunas. O a veces es plantearse si se siguen haciendo otras o ya no son necesarias, aprender a priorizar.
Cuando entramos en esa inercia se nos olvida un pequeño detalle, se prioriza la cantidad de tiempo, sumo, resto y tachán!, ya está, parece lógico que si quito tiempo de un lado lo podré aprovechar en otra actividad. El problema es que nuestra energÃa, nuestra capacidad de desempeñar las cosas en un tiempo determinado también varÃa, y si no me tomo ese tiempo de no hacer nada, esa capacidad irá mermando hasta que te cueste horrores seguir. El hecho de descansar, hace que tu cuerpo se recargue, coja fuerzas, te ayudará a que tu cerebro funcione mejor, más rápido, con menos esfuerzo, solo hay que cultivar el arte del equilibrio entre el hacer y el no-hacer, reconocer cuando empezamos a agotarnos, a necesitar más esfuerzo para ello y parar, nutrirnos y volver. Con esto no solo me refiero a dormir las horas necesarias, marcarte una rutina antes de empezar el dÃa para poder afrontarlo con energÃa es tiempo ganado, cumplir con los horarios marcados, restringir las actividades que realmente no te aportan nada, como mirar el móvil, hacer descansos pequeños durante la jornada, todo esto te ayudará a hacerla más productiva sin hipotecar tu bienestar y biensentir.
Vamos a centrarnos en los tiempos de descanso. Lo primero es intentar dormir las horas necesarias, un sueño reparador es la base para afrontar el dÃa con energÃa y positividad, márcate una hora para ir a dormir que te permita hacerlo y no te salgas de ahÃ. Otro aspecto importante es tomarte por lo menos un tiempo para ti y solo para ti una vez por semana, estar la contigo misma, en silencio, un tiempo donde no tengas que pensar en nada ni nadie más que en ti, ya sea un paseo en la naturaleza, tomarte algo en un sitio acogedor o leer un libro tranquilamente en el sofá, pueden ser cosas muy sencillas.
Otra cosa que ayuda es realizar alguna actividad que te ayude a desconectar, que te relaje o que te apasione.
Y por último pago que puedes hacer durante el dÃa es establecer varios momentos en los que parar 5 ó 10 minutos simplemente para respirar conscientemente. Busca los que te vayan a resultar más fácil de cumplir, puede ser a media mañana, o si vas en transporte público, a la hora de comer, o incluso aprovechar un momento que vayas al baño, solo son 5 o 10 minutos!!! Parece una tonterÃa verdad?, sabes porque es tan rentable hacer esto? La mente es neurótica por naturaleza, lo único que cambia es la intensidad, siempre va a estar pensando y aunque busques algo para distraerte, a no ser que consigas estar plenamente presente en esa actividad, la mente seguirá con su diálogo continuo, asà que hacer un ejercicio expresamente para relajarla ayudará a que vaya bajando el nivel de neurosis.
Y como se hace? te preguntarás, pues muy sencillo, se trata de estar sintiendo tu respiración durante ese periodo de tiempo, ahora te numeraré los pasos básicos para que te sirva de guÃa. Ten en cuenta que no se trata de dejar la mente en blanco, eso es, si no imposible, casi. No hay objetivos al hacer esto, es un descanso, si tratas de conseguir algo te estresarás con eso y estarás igual, deja las metas a un lado por un rato. Mientras lo haces te darás cuenta que tu mente seguirá emitiendo pensamientos, simplemente déjalos ir sin más, no te enganches a ellos haciendo una pelÃcula, en el momento que lo reconozcas, vuelve a tu respiración, a tu cuerpo, vuelve a sentirte:
- ponte el temporizador los minutos que vayas a estar
- siéntate cómodamente con la espalda erguida: es muy importante la comodidad, si no a tu cerebro le costará más relajarse
- aclara la postura y ajusta si es necesario
- ves sintiendo cada parte de tu cuerpo desde arriba hacia abajo, cara, hombros, abdomen, etc… y ves soltando la tensión que reconozcas, ves relajando
- siente tu respiración, exhalación, inhalación,… y ves relajándola
El mecanismo es sencillo, solo hay que ponerlo en práctica, está demostrado que el simple hecho de estar presente a tu respiración te relaja, disminuye el pulso cardÃaco y los niveles de ansiedad, el problema es que es tan sencillo que la gente por lo general no puede creer que algo tan sencillo sea efectivo, porque estamos acostumbrados a que las cosas, para que valgan, tienen que ser complicadas, y esto es una falsa creencia, créeme, si algo he ido descubriendo es que todo es más fácil de lo que creemos, somos nosotros los que lo complicamos todo.
Hacer esto te ayudará a ir recargándote durante el dÃa, a romper esa neurosis que nos agota y que, por lo general nos hace sentir mal. Cuando la mente está tranquila organiza mejor, se ordena más fácilmente y con menos esfuerzo, ¿no te has dado cuenta que a veces tienes muchas cosas que hacer pero misteriosamente fluye todo más rodado? ¿Y que a veces con menos te cuesta la vida organizarte?
PractÃcalo durante unas semanas y luego cuando tengas el hábito, intenta ser consciente de tu respiración también durante tu actividad cotidiana, cuando te acuerdes, hazlo, mientras hablas con alguien, mientras comes, mientras te duchas, intenta ser consciente de tu cuerpo y tu respiración tanto como puedas y verás que poco a poco tu mente está más clara, menos neurótica, y te costará menos pasar de ella cuando lo necesitesÂ
En fin, no quiero que me creas, solo te invito a probar, a jugar, a experimentar algo, la vida esta para jugar; y si te sirve, pues eso que te llevas!


